Poemas para un funeral: versos clásicos para despedir
Un poema dice en pocos versos lo que cuesta decir con nuestras palabras. Aquí tienes fragmentos de grandes poetas en español, todos de dominio público, ordenados según la despedida, con consejos para leerlos en la ceremonia o ponerlos en un recordatorio.
Por qué solo autores clásicos
Los poemas que recogemos son de autores que murieron hace más de 80 años, por lo que sus obras son de dominio público y puedes copiarlas libremente en un recordatorio o una esquela, citando al autor. Hay poemas muy usados de autores más recientes, como «El viaje definitivo», de Juan Ramón Jiménez, que se pueden leer en la ceremonia, pero que siguen protegidos y no reproducimos aquí.
Sobre la vida y la muerte
«Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte / contemplando / cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando.»
«Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir.»
Jorge Manrique (c. 1440-1479), Coplas por la muerte de su padre. Escritas tras la muerte de su padre, son quizá el poema funerario más conocido en español. Muy adecuadas para despedir a un padre.
«Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, / porque nunca me diste ni esperanza fallida, / ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.» … «¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!»
Amado Nervo (1870-1919), «En paz». Para alguien que vivió una vida larga y plena.
Para un viaje tranquilo
«Y cuando llegue el día del último viaje, / y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo ligero de equipaje, / casi desnudo, como los hijos de la mar.»
Antonio Machado (1875-1939), «Retrato». Uno de los más leídos en las despedidas.
«Caminante, son tus huellas / el camino y nada más; / caminante, no hay camino, / se hace camino al andar.»
Antonio Machado, «Proverbios y cantares». Para alguien que abrió camino a los suyos.
Para despedir a la pareja
«Cerrar podrá mis ojos la postrera / sombra que me llevare el blanco día…» … «su cuerpo dejará, no su cuidado; / serán ceniza, mas tendrá sentido; / polvo serán, mas polvo enamorado.»
Francisco de Quevedo (1580-1645), «Amor constante más allá de la muerte». El amor que sobrevive a la muerte.
«Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. / Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.»
Antonio Machado, escrito tras la muerte de su esposa, Leonor.
Para un amigo
«Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas, / compañero del alma, tan temprano.»
Miguel Hernández (1910-1942), «Elegía», a su amigo Ramón Sijé. Para una muerte temprana.
«Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, / un andaluz tan claro, tan rico de aventura.»
Federico García Lorca (1898-1936), Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Puedes cambiar mentalmente «andaluz» por la tierra de quien despides.
Con un sentido religioso
«Nada te turbe, / nada te espante, / todo se pasa, / Dios no se muda; / la paciencia / todo lo alcanza; / quien a Dios tiene / nada le falta: / sólo Dios basta.»
Santa Teresa de Jesús (1515-1582).
«Méteme, Padre Eterno, en tu pecho, / misterioso hogar, / dormiré allí, pues vengo deshecho / del duro bregar.»
Miguel de Unamuno (1864-1936). Para alguien que descansa tras una larga lucha o enfermedad.
Para el dolor de quienes se quedan
«Cerraron sus ojos / que aún tenía abiertos, / taparon su cara / con un blanco lienzo…» … «¡Dios mío, qué solos / se quedan los muertos!»
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), Rima LXXIII. Muy intenso; mejor para un recordatorio o una lectura personal que para la ceremonia.
Cómo elegir y leer un poema
- Piensa en la persona, no en el poema más famosoSi le gustaba el mar, Machado; si era creyente, Santa Teresa; si fue una vida larga, Nervo.
- Mejor un fragmento que el poema enteroEntre cuatro y doce versos es suficiente.
- Presenta el poemaUna frase basta: «Mi madre recitaba estos versos de Machado».
- Léelo despacioHaz una pausa al final de cada estrofa y otra larga al terminar.
- ImprímeloCon letra grande, aunque te lo sepas de memoria.
También puedes combinar un poema con una lectura o una canción. Tienes ideas en lecturas para un funeral y en canciones para un funeral. Y si vas a hablar, en discurso de despedida.
Cómo te ayudamos
Si quieres compartir un poema con quien no pudo asistir, te preparamos gratis una esquela online con los versos que elijas y una foto, lista para enviar por WhatsApp.
Preguntas frecuentes
¿Qué poema se lee en un funeral?
Entre los más leídos están las Coplas de Jorge Manrique, «Retrato» de Antonio Machado y «Nada te turbe» de Santa Teresa.
¿Puedo poner un poema en el recordatorio?
Sí. Los de autores fallecidos hace más de 80 años son de dominio público. Cita siempre al autor.
¿Se puede leer un poema en una misa?
Depende de la parroquia. Muchas lo permiten al final o fuera de la liturgia. Pregúntalo al sacerdote.
¿Cuánto debe durar la lectura?
Uno o dos minutos. Un fragmento bien leído emociona más que un poema largo.
¿Hay poemas para un funeral no religioso?
Sí: Manrique, Machado, Nervo, Quevedo o Miguel Hernández encajan bien en una ceremonia civil.
Fragmentos de obras de dominio público: Jorge Manrique, Santa Teresa de Jesús, Francisco de Quevedo, Gustavo Adolfo Bécquer, Amado Nervo, Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Federico García Lorca y Miguel Hernández, todos fallecidos hace más de 80 años (Ley de Propiedad Intelectual, disposición transitoria cuarta). Consultado en octubre de 2026.
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